El Estadio José Zorrilla de Valladolid volverá a vestirse de gala este sábado 24 de mayo a las 16:00 para acoger el gran clásico del rugby español. VRAC Quesos Entrepinares y El Salvador se enfrentan en la final de la Copa del Rey, un duelo con historia, rivalidad y un trofeo que ambos conocen bien.

El VRAC llega con sed de revancha. Tras quedarse a las puertas del título en la pasada edición, los queseros afrontan esta cita con el objetivo de recuperar su lugar en la cima del rugby nacional. Su temporada ha sido sólida, marcada por un juego eficaz y una plantilla equilibrada que combina experiencia y juventud bajo la batuta de Diego Merino.

El camino hasta la final ha sido impecable: dominio en la fase de grupos y una victoria convincente en semifinales ante Silicius Alcobendas. El equipo ha demostrado ser un bloque compacto, con una delantera poderosa y una defensa que impone respeto.

Merino, consciente de los errores cometidos en el último derbi ante El Salvador, ha centrado el trabajo de la semana en el aspecto mental. “Hemos cometido errores en la toma de decisiones y eso nos ha costado caro”, reconoció. Por ello, el cuerpo técnico ha diseñado sesiones específicas para reforzar la concentración y la toma de decisiones bajo presión. “Es fundamental mantener la cabeza fría y no cometer errores por precipitación”, subrayó el técnico, quien también destacó el buen estado físico del equipo pese al desgaste acumulado.

La ciudad ya vive el ambiente de las grandes citas. La Real Federación Española de Rugby, junto a ambos clubes, ha preparado una jornada festiva con entradas populares, fan zone y actividades paralelas para atraer a miles de aficionados. El objetivo: batir el récord de asistencia a un partido de clubes en España, establecido precisamente en Zorrilla hace nueve años.

Sobre el césped, se espera un partido físico, cerrado y con mucha batalla en las fases estáticas. El VRAC confía en su solidez defensiva y en el control del ritmo de sus medios. La disciplina y la eficacia a palos serán determinantes en un duelo que promete ser tan intenso como equilibrado.

Más que un título, está en juego el orgullo de una ciudad que respira rugby. Para el VRAC, esta final representa la oportunidad de cerrar la temporada con un broche dorado y ajustar cuentas pendientes con su eterno rival.

Alineación: Marcos Muñiz, Raúl Calzón, Álvaro Pírez, Pablo Miejimolle, Giorgi Turabelidze, Mauro Genco, KaloKalo Gavidi, Arnau Ojeda, Álex Pérez, Marc Sanchéz, Maxim Ermakov, Gabriel Vélez, East Timor Viliamu, Mauro Perotti, Gonzalo Domínguez, Sam Hollisworth, Miguel Lainz, Fran del Pino, Álex Alonso, Martiniano Cian, Jerry Surumi, Pedro de la Lastra, Balta Taibo.