LAS MEDIAS BLANCAS
No recuerdo que el VRAC jugase nunca con medias blancas pero sí como, por culpa del azar, tuve que disputar un partido de División de Honor durante unos minutos con ese color cubriendo parte de mis piernas. Fue en San Sebastián, en el estadio de Anoeta, no el de fútbol sino uno anexo donde habitualmente jugaba y juega el Bera Bera. Un club nacido de una escisión del histórico Atlético San Sebastián que toma su nombre de un barrio de la ciudad. La memoria niega las fechas de aquel encuentro, genera dudas sobre el resultado pero no puede borrar una de las situaciones más sorprendentes que me ocurrieron en un campo de rugby.







