Steve Barnes, un educador encerrado en un cuerpo de talonador
Su sonrisa, su entusiasmo, su avidez por expresarse de la mejor forma posible dan fe enseguida de que nos encontramos ante un buen tipo. Lo es, sin duda. Conoce el valor del esfuerzo incesante, eterno y así se lo gustaría transmitir a las nuevas generaciones. Y es que refleja que tras su fornido cuerpo, esculpido a base de disciplina espartana, se esconde un educador comprometido que, a sus 27 años, cree que el rugby y sus valores deberían ser una asignatura obligatoria en todos los colegios.









